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La Guerra franco-española

¿Alguien sabe
qué tiene que ver

el célebre CARDENAL RICHELIEU
DE «LOS TRES MOSQUETEROS»

con las murallas
de
Auritz/Burguete?

Y fue Richelieu, valido del rey Luis XIII de Francia, quien inició esta guerra. ¿Por qué? Porque la dinastía de los reyes Habsburgo —“Los Austrias”, que es como solemos llamarles—, rodeaba Francia por casi todas sus fronteras: la península ibérica, los Países Bajos, el Franco Condado y el norte de Italia. Y eso ahogaba a Francia.

Así que harto de combatir a España en la sombra, en mayo de 1635 decidió declararle la guerra abiertamente. Pronto, Francia comenzó a concentrar un gran contingente militar en San Juan de Pie de Puerto (Saint-Jean-Pied-de-Port). Y claro, Auritz/Burguete era un punto estratégico para el paso de tropas.

Dos años después las alarmas estallaban: las tropas francesas entraban por el Pirineo Navarro con una importante fuerza de caballería e infantería. En respuesta, esa primavera de 1637 se iniciaron rápidamente las obras de construcción de unas murallas abaluartadas que protegieran la villa del ataque. Gracias a eso y al despliegue de tropas en Auritz/Burguete y otros pasos fronterizos, los franceses se replegaron hacia San Juan de Luz y el frente del Bidasoa.

Fue un conflicto larguísimo y agotador para ambas potencias, que no terminó hasta la firma de la Paz de los Pirineos en 1659, sellando el inicio del declive de la hegemonía española en Europa y el ascenso de Francia como nueva potencia dominante.