LA MEMORIA DE LA VIEJA MURALLA

Las murallas han estado ahí, ocultas y a la vez muy presentes: en el trazado de sus calles y su antiguo caserío, en los taludes y límites de las tierras comunales e incluso en el recorrido del Camino de Santiago.
Sí, las murallas de Auritz/Burguete salen de nuevo a la luz. Y ahora, recuperadas en buena parte de su tramo occidental, la villa honra los viejos huesos que le dieron forma.

LOS ORÍGENES DE AURITZ/BURGUETE

En 1110 aparece ya documentado el topónimo Auriç. Poco más tarde, reinando Sancho VI el Sabio, la corona navarra impulsó el desarrollo de pequeños núcleos de población a lo largo del Camino de Santiago. En el caso de Burguete, ya aparece documentada en 1189 como «Burgo de Roncesvalles».

Plano de los términos y facerías de Burguete y Roncesvalles (s. XVIII). Muestra la delimitación de pastos. Fuente: Archivo Real y General de Navarra.
Lámina de época representando la muralla defensiva de una ciudad

VALE, PERO ¿QUÉ ES ESO DE LAS «DEFENSAS ABALUARTADAS»?

En pleno Renacimiento, dos hitos fundamentales, el despliegue de la artillería y el nacimiento de los baluartes, fueron el pistoletazo de salida de una verdadera competición de estrategia, ingenio y poder que se prolongaría durante más de tres siglos.

LA FORTIFICACIÓN EN 1637

El trazado de las fortificaciones abaluartadas no era solo cuestión de levantar murallas. Fue todo un arte: matemática, geometría, dibujo minucioso, y mucho, mucho estudio. El resultado fue la aparición de innumerables fortificaciones repartidas por toda Europa.

Un dibujo de época representando la vista aérea del perímetro de las murallas de Auritz/Burguete
Planta y alzado de las defensas de Burguete, plano de 1637. Ministerio de Cultura. Archivo General de Simancas, MPD,19,227