El Camino de Santiago a través de Auritz/Burguete
La relación de Auritz/Burguete con el Camino está en el origen mismo de la localidad. Desde su creación en el siglo XII por impulso del rey Sancho VI el Sabio, este viejo «Burgo de Roncesvalles» es fiel a su vocación de hospitalidad: ofrecer cobijo y descanso a los caminantes que, tras coronar el paso de los Pirineos, necesitan recuperar fuerzas antes de seguir hacia Pamplona.
Siglos después, esa tradición de acogida sigue marcando el día a día del municipio. Para quienes cruzan desde Saint-Jean-Pied-de-Port, superan Valcarlos e Ibañeta y dejan atrás Roncesvalles, Burguete, primera población tras el duro puerto, representa la mejor muestra de la acogedora hospitalidad de la montaña al paso de quienes llegan en peregrinación. Su característica estructura de calle-camino, flanqueada por casonas tradicionales de piedra y grandes cornisas de madera, recibe cada temporada a decenas de miles de caminantes de procedencias muy diversas.
Este trasiego constante de mochilas da vida a sus establecimientos: hostales, casas rurales, albergues y tabernas que ofrecen al viajero cocina casera y producto local. No es de extrañar por ello que la mezcla de lenguas y culturas durante los meses de temporada sea una realidad habitual, integrada ya con con naturalidad en la vida cotidiana de sus vecinos.
Tras recorrer la villa, poco antes de salir del casco urbano, la ruta compostelana gira a la derecha para evitar la carretera y cruza una pasarela de madera que salva la regata Xuringoa. A partir de ahí el sendero discurre entre prados, granjas y arboleda hasta alcanzar Espinal, y nos regala una estampa verde y apacible del bello paisaje pirenaico.
