La fortaleza de Auritz/Burguete

Casa de piedra
La actual casa Dorrekoa presenta una planta cuadrada y sillares de un tamaño considerable en su base. ¿Pudo ser en sus orígenes una torre medieval o bien la fortaleza de que nos habla la documentación?

Burguete tuvo, además de sus defensas amuralladas, una fortaleza más antigua. La tradición la vincula a una torre medieval en el emplazamiento de la actual Casa Dorrekoa, que tomaría de ella su nombre. ¿Pudo además formar la torre parte de las antiguas defensas medievales de la villa? Es muy posible, y más dado su emplazamiento, cerca de los límites de la villa en su flaco norte. Lo que sí es seguro es que tal como cita el historiador José Andrés Gallego,

«(…) tras el abandono de Ultrapuertos y de manera permanente, hubo en El Burguete una guarnición, comandada por un gobernador, se construyó una fortaleza y se fortificó el conjunto de la villa. Son dos, por tanto, las construcciones militares [contando la muralla abaluartada] que hubo en la villa, y no sólo una».

«Sabemos que en 1524 su inventario se reducía a 1400 picas, 150 palas, 270 picos, treinta azadones, 110 hachas, dos fuelles de fragua, un yunque, un torno de yeso, tres carros, una garrucha de metal con cuatro poleas, una cabrita (ariete) con polea, además de algo de artillería».

Así a ojo cualquiera diría que mil cuatrocientas picas son unas cuantas… Pero dejando de lado tanta pica, también la cantidad de herramientas y pertrechos sugiere que en momentos puntuales pudo reunir un número significativo de hombres.

Desde luego reúne un buen puñado de motivos para contar con defensas:

  1. Su ubicación estratégica: Bien lo sabemos, es el paso transpirenaico histórico más importante entre la Península Ibérica y el sudoeste de Francia, travesado por la Calzada romana del Pirineo y por el Camino de Santiago. La monarquía navarra no debió dejarlo desprotegido.
  2. Los conflictos constantes de la muga: A lo largo de la Edad Media el norte del Reino de Navarra sufrió frecuentes incursiones del vecino valle de Baigorri, y tensiones con señores feudales ultrapirenaicos como los vizcondes de Bearne. Además de las guerras con el Reino de Castilla, que sobra decir que acabaron bastante mal para la monarquía Navarra. Lo que está claro es que la defensa militar del territorio exigía puntos fuertes en la frontera norte.
  3. Condición de «Buena Villa» y estatus jurídico: La concesión de fueros y privilegios como los que gozaba Burguete solía ir pareja al deber y derecho de levantar defensas. Además, era habitual que la corona favoreciera o exigiera la fortificación para asegurar la frontera.
  4. Seguridad de peregrinos y comerciantes: Los monarcas navarros tenían especial interés en promover el Camino de Santiago. Por ello, la fundación y crecimiento de Burguete ligados al auge de Roncesvalles y la ruta jacobea, hacía necesario garantizar la seguridad en este tramo, acechado a menudo por salteadores de caminos y bandas armadas.
  5. Cierre de los portales: La creación de Burguete como «pueblo-calle» hacía preciso que la villa contara con portales en mayor o menor medida fortificados en ambos accesos del Camino para controlar el cierre nocturno, el tránsito de mercancías, el cobro de peajes, y el paso de viajeros.

En realidad las poblaciones medievales contaban siempre con algún tipo de protección. Pero eso sí, tampoco debemos pensar en grandes fortificaciones. Con frecuencia las murallas aprovechaban las propias fachadas traseras de las casas, uniéndolas mediante muros, y asegurando los accesos con portones herrados y trancas de madera.

Dibujo de una torre medieval cortada para mostrar el interior
Sección de una casa torre tipo. Infografía 3D y retoque con IA

Hasta 1516, año en el que el Cardenal Cisneros da orden de demoler los castillos y fortificaciones de Navarra, el Reino contó con un gran número de torres de muy diversos tipos. Estos eran los más habituales:

  • Casas torre, muy frecuentes en la montaña navarra, como la torre de Donamaria o las de Úriz.
  • Palacios de cabo de armería, como los de Olloki o Arce.
  • Torres atalaya, de vigía o de señal, como las de Valtierra o Monjardín.
  • Torres eclesiásticas fortificadas, como las de las iglesias de San Nicolás y San Cernin en Pamplona, o San Pedro de Olite.
  • Integradas en murallas medievales se usaban también las torres de flanqueo o adosadas, desde las cuales podían defenderse mejor los lienzos de los muros contiguos.
    • A veces eran simples cubos o golas, abiertos hacia el interior para que el enemigo no pudiera hacerse fuerte si las tomaba al asalto, como las de Rada o Artajona.
    • Pero en otros casos, como en Olite, eran torres cerradas que podían servir de cuartel o de residencia.

Las dimensiones de casa Dorrekoa, estuviera o no adosada a la muralla medieval, sugieren un posible origen como casa torre. Éstas, aunque con diferentes dimensiones y usos, solían ajustarse a un esquema constructivo similar al del dibujo:

  • El piso inferior, el más fresco de la torre, se utilizaba como almacén de víveres, herramientas y trastos en general.
  • La puerta exterior se situaba en alto, de forma que al quitar la escalera era más fácil de defender. Por ello daba al primer piso. En las torres de la nobleza o de uso militar, en esta altura habitualmente se alojaban los hombres de armas.
  • El segundo piso, más caliente y mejor protegido, sería la vivienda de los dueños de la torre o en en el caso de Burguete, del mencionado gobernador, en caso de que se alojara aquí.
  • En el piso más alto, abierto al exterior para la defensa, se pudieron guardar las armas y munición.