El patrimonio de Auritz/Burguete
(En construcción)
Si alguien se piensa que en Burguete sólo tenemos el paseo de las murallas es que todavía no nos ha visitado. Así que, como suele decirse, «para muestra un botón».
El patrimonio de Auritz/Burguete: historia y arquitectura en el Pirineo
Declarada Bien de Interés Cultural, la villa de Auritz/Burguete es mucho más que un punto de paso en el mapa pirenaico. Fundada en el siglo XII por Sancho VI el Sabio como el «Burgo de Roncesvalles», la localidad atesora un rico legado monumental fruto de su vocación hospitalaria, su condición fronteriza y su profunda vinculación con el Camino de Santiago. Recorrer sus calles permite descubrir un agradable conjunto patrimonial y cultural en el que destacan la arquitectura tradicional y funeraria, la Zona Arqueológica Romana de Zaldua, el observatorio de aves del collado de Lindus y la huella de ilustres visitantes.
La calle-camino y la arquitectura pirenaica
Burguete nace y se distribuye acompañando a la ruta compostelana. El resultado es una calle-camino flanqueada por grandes casonas de estética pirenaica. La mayor parte del caserío actual data de época reciente, erigido o reconstruido tras los continuos incendios y destrucciones que sufrió la villa en las guerras de finales del siglo XVIII y principios del XIX.
Al pasear por su casco urbano destacan las fachadas blancas con esquinas y soporte de vanos de sillares de piedra caliza gris y ocasionalmente piedra rosa del Baztán; los portales de arco rebajado, muchos con dovelas de colores alternos; y sobre todo las cubiertas a dos y cuatro aguas con grandes entramados de madera. Otro detalle característico son sus chimeneas, tradicionales en toda esta franja pirenaica, y el diseño adaptado al clima de montaña con amplios ventanales y balconadas que se integraron en las mencionadas reformas de finales del siglo XIX.
La Iglesia de San Nicolás de Bari
Presidiendo el centro del pueblo se sitúa la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, estrechamente ligada a la acogida de caminantes. Aunque la edificación original sufrió graves daños a lo largo de los siglos a causa de las conflictos bélicos, el templo conserva elementos de relevancia histórica y patrimonial.
En su exterior sobresale la portada barroca de 1699, coronada por un escudo labrado que alberga el blasón adoptado posteriormente por el municipio.
En su interior, de nave única con crucero y cubierta con bóvedas, el presbiterio se engalana con un retablo barroco procedente de la antigua parroquia de Santa Engracia de Sarriguren. Asimismo, la nave acoge un expresivo Crucificado de madera de roble, obra del escultor Áureo Rebolé ejecutada en 1966.
En reconocimiento a sus vestigios antiguos y su vinculación jacobea, el templo fue incluido en 2014 en el catálogo de bienes asociados al Patrimonio de la Humanidad del Camino de Santiago Francés.

El singular cementerio de estelas discoidales
Uno de los rincones más curiosos de Burguete es su cementerio municipal. Proyectado en la década de 1960 por el arquitecto Miguel Gortari Beiner, se concibió como un espacio ajardinado de absoluta igualdad visual, sin jerarquías.
La entrada principal está enmarcada por una gran estructura metálica en forma de letra Alfa, mientras que en la verja se incluye la letra Omega, simbolizando el principio y el fin de la vida. En su interior, en lugar de panteones o lápidas, las tumbas están señalizadas de manera uniforme con estelas discoidales de piedra, elemento funerario tradicional del norte de Navarra, e integradas armoniosamente sobre la hierba. Esta singularidad y belleza le valieron la consecución del primer premio en el Concurso de Cementerios de España.
Y si quieres más información sobre el patrimonio arquitectónico de Auritz/Burguete no dejes de visitar la web municipal, donde encontrarás un minucioso estudio de su historia, características, y oiconimia (el estudio de los nombres tradicionales de las casas).
Memoria patrimonial
La Zona Arqueológica Romana de Zaldua
Situada en el término municipal de Auritz/Burguete, a 1,5 km del centro siguiendo la carretera de grava en dirección a Espinal, el yacimiento de Zaldua constituye uno de los enclaves patrimoniales y de investigación histórica más relevantes de la calzada romana del Pirineo en los siglos I a. C. a IV d. C. Si bien a falta de confirmación, es muy probable la identificación del lugar con la antigua mansio o ciudad de Iturissa. En cualquier caso, Zaldua corrobora sin duda la profunda romanización de este corredor pirenaico articulado en torno a la vía Iter XXXIV que conectaba Caesaraugusta (Zaragoza) con Burdigala (Burdeos) a través de los Pirineos, sirviendo como un punto clave de control y tránsito comercial y militar.
Ha sido excavado e investigado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, cuyas campañas han sacado a la luz un importante complejo termal, estructuras de la calzada y numerosos objetos de uso doméstico. Junto con el yacimiento Donazaharre/Saint-Jean-Le-Vieux (Pirineos Atlánticos), forma parte del proyecto transfronterizo PIRENAEUS. La visita a la zona arqueológica permite apreciar las estructuras constructivas, restos de muros y diversos hallazgos, testimonio de una actividad continuada durante la época romana.
Por su interés histórico, el área se integra dentro de los itinerarios culturales y de valorización patrimonial de la comarca, facilitando la divulgación y comprensión de su valor arqueológico y la ingeniería civil de la época, en ocasiones mediante jornadas de puertas abiertas, y de forma permanente a través de los paneles de interpretación y mesas panorámicas.
Guarda también relación con otros descubrimientos arqueológicos en el Summus Portus de Ibañeta, expuestos en el Centro Expositivo de Luzaide/Valcarlos, como el Ara al Sol o el Miliario de Galerio.

El patrimonio de la villa dialoga de manera continua con las regatas y cursos fluviales que discurren en sus inmediaciones. A poco más de 2 km del centro, pasado el yacimiento romano de Zaldua, se encuentra el Puente Arrobi (conocido popularmente como el «puente romano»), una estructura medieval de un solo arco de piedra que se salvó de la destrucción de contiendas pasadas y salva el río Urrobi. O el paso del Camino por el puente de madera sobre la regata Xuringoa, Beheko Zubia, en un apacible entorno verde.
Y para terminar, el patrimonio inmaterial e histórico de Burguete cuenta con una referencia literaria universal: En los meses de julio de 1924 y 1925, el escritor estadounidense Ernest Hemingway se alojó en el Hostal Burguete e inmortalizó la villa y su entorno en su novela Fiesta (The Sun Also Rises), en la que nos describe el ambiente acogedor, las comidas abundantes, las excursiones de pesca en el Irati, las noches al fresco de la montaña…
Enclavado en «...el territorio más malditamente salvaje de los Pirineos» «Burguete era un pueblo limpio y blanco, rodeado de prados y de bosques de robles y de hayas sobre las colinas. A lo lejos se veían las montañas…»
Y porque además, cómo no citarlo… «Navarra es el único rincón del mundo capaz de limpiarle a uno el alma».





