La Puerta de San Juan

Los accesos de la muralla eran uno de los puntos débiles de las fortificaciones. Pero, como hemos visto, la defensa militar de las plazas fuertes fue todo un arte que evolucionó durante siglos. Así que, por supuesto, también lo hicieron las protecciones de los portales de las murallas abaluartadas.
La estrategia, tal como hemos representado en el dibujo, es la suma de varias medidas de seguridad:

- Para empezar, la entrada está protegida desde ambos flancos por sendos baluartes, por lo que el atacante quedaba en todo momento al alcance de los mosquetes, arcabuces y piezas de artillería de los defensores.
- Pero es que, además, la puerta queda por encima del nivel del foso. O sea que aunque el enemigo haya visto muchas películas y se haya traído un ariete, lo tiene francamente difícil. No llega.
- «Pero si hay un puente», estáis pensando. Pues no, la gracia es que cuando llegan los atacantes ya no hay puente. Por eso los hacían de madera, elevados sobre pilares de piedra o vigas de madera. En cuanto se veía venir un ejército ya los estaban tirando.
- Y en tiempos de paz, en los que la muralla servía para dormir a salvo de pillos, bandidos y robagallinas, bastaba con cerrar de noche los puentes levadizos. Sí, como los de los viejos castillos, y que todavía podemos ver en las ciudadelas de Pamplona o de Jaca.
¿El resultado? Un auténtica ratonera: Con los puentes desmantelados, el atacante se veía obligado a salvar el foso, trepar por la escarpa hasta la altura de la puerta y pelearse con un portón levadizo cerrado mientras le disparaban por ambos lados desde los baluartes cercanos. Lo que dicho así, igual no apetece mucho.
En el siglo XVII, el flanco oriental de las murallas de Burguete era accesible a través de la Puerta de San Juan, representada en el dibujo. En la vista aérea podemos ver cómo queda protegida tanto por el foso como por los baluartes que la flanquean desde ambos lados. Además de ésta existían otras dos puertas, que se abrían hacia el norte y el sur, permitiendo la entrada y salida del camino de Santiago, principal vía de comunicación y paso desde el puerto. Probablemente tuvo también un cuarto portal de menor importancia en el lado oeste, para facilitar el acceso al arroyo Xuringoa.
